
¿Y SI NO ESTÁS ROTO, SINO EN TRANSICIÓN?
Cuando una oruga entra en su capullo, no se convierte mágicamente en mariposa.
Primero, se descompone. Se deshace.
Pierde su forma. Su piel. Su identidad. Y solo entonces, en medio de esa aparente destrucción, nace algo nuevo, así también es el ser…

